EL JUEGO BONITO: FÚTBOL Y SOCIEDAD EN INGLATERRA Y BRASIL EN LOS MIL NUEVE CINCUENTAS Y SESENTAS

 

Kevin Foster - Monash Univ.

 

 

Cuando Inglaterra derrotó a Alemania, 1-0, el diecisiete de Junio en Charleroi en el campeonato Euro 2000, parecío, a los ingléses por lo menos, que el orden natural de fútbol europeo, si no el orden natural del mundo, finalmente, habia sido restaurado. Los medios Britanicos continualmente han descripto competiciónes de deportes contra Alemania, sobre todos partidos de fútbol, en terminos tomados de, y con la intención de reforzar las polaridades morales de la primera y la segunda guerra mundial – y éste caso no fue diferente. La eficiencia mecanica de los equipos de Alemania éxitosos de los setentas, ochentas y noventas, hubiese sustituido el fanatismo desafortunado de Nazismo como la emblema de la otra Alemania. Pero, derrotar a Alemania en el fútbol significaba todavía una vuelta a los dias gloriosos de la temprana posguerra cuando, a pesar de la austeridad en Inglaterra, y los crecientes indicios del marginamiento de la nación en el contexto de la guerra fría, se recozicó al calor de sus vindicaciones morales y militares. A derrotar Alemania en el fútbol ofrecío una fugaz y crecientemente illusoria confirmación que Dios, indubitablemente Inglés, estaba en el cielo, y todo estaba en orden en el mundo.

La ultima vez que Ingaterra habia derrotado Alemania en un campeonato principal era en el final del campeonato mundial en mil nueveciento sesenta y seis. Cuando Bobby Moore, capitán de la selección inglés y solo veinte tres años de edad, recibío el trofeo Jules Rimet de una jovena reina Isabel Segunda, parecía que en el fútbol, así como en el arte, la moda, la musica, el cine, incluso la politica, una nueva generación, joven y con estílo y vigorosa, estaba devolviendo Inglaterra a su sitio legitimo del mando. En las palabras de Bill Murray, el historian, no el comedian, el triunfo inglés reflejó 'los vientos de cambio que soplaban por los sesentas' (Murray, 1996: 108). Pero el renacimiento de la politica y la cultura que significó esta imágen resultocer esquivo. El viento de cambio era, por los ingléses, un mal viento que quitó los ultimos vestigios de sus presunciónes a la categoría de una superpotencia. Una crisis de la libra esterlina en el noviembre de sesenta y seis descubrío el punto de su dependencia economica de los Estados Unidos, y cuando su solicitud para entrar la Comunidad Economica Europea fue rechazado otra vez en noviembre de sesenta y siete, se aclaraba que no solo no tenía derecho a la categoría de una superpotencia, sino que tampoco era una potencia europea. O caso de 'Swinging Londres', significó simbolicamente el colapso de Calle Carnaby y la revelación de que uno de los simbolos de estílo y virilidad – 007, Sean Connery – lucía una peluca, captó un sentido de pesimismo crecsa de conocer alguien con influencia e incluso de decreto presidencial', fútbol es un remanso de la democracia. En fútbol, 'la grandeza y la decadencia de un hombre depende solo en la competencia y no de sus relaciones personales' (Mason, 1995: 123). La popularidad enorme que este dío al juego en Brasil, sostenío Mason, influío en directamente el estilo en que jugaba. De los primeros decenios de siglo veinte, cuando negros, mulattos y los pobres tomaran poder del juego en Brasil, en el campo, por lo menos, lo se desarrolló una reputación de 'esponteneidad' y 'surrealismo', especialmente cuando lo comparaba con el fisicalismo organizado de los europeos. La importancia de la esponteneidad y improvisación significa la caracteristica distintiva del juego Brasileño, la insistencia en estilo no como un medio de la victoria, pero como el objetivo mismo. Desde esta perspectiva, fútbol es una obra de arte, continuamente en curso de reconstrución. Roberto De Matta explica este oposición entre fútbol Brasileño y otras maneras de jugar en su distinción entre deportes y juegos. Para los Brasileños, sostiene, fútbol no es un deporte, como era para los ingléses e los norteamericanos, sino un juego. Fútbol en Brasil, De Matta afirma, 'nace como un juguete, jugando con una pelota, y mas tarde el juego no es abandonado, pero se associa con destreza' (qtd Mason, 1995: 124). Los jugadores principale de Brazil de los seis decenios pasados, Leonidas, Ademir, Jair, Zizinho, Garrincha, Didi – y sobre todo Pelé, han sido aquelles por quienes el fútbol ha sido un juego y no un deporte, y quienes el estilo y no la victoria ha ido el valor supremo – y nadie ha brillado mas a este respecto, que Pelé.

Hasta su llegada espectacular en fútbol internacional de diez y siete años en el mundial de mil nueveciento cincuenta y ocho en Suecia, no sólo Pelé renovó la apreciación popular por un estilo individualisto, sino tambien por su enfoque Dionisiaco al juego, y la riqueza y la reputación que le díeron, parecía encarnar una sociedad mucho mas abierto y igualitario que el orden calcificado de Inglaterra de la posguerra. Su matrimonio a Rosemary Cholbi, una mujer blanca, en mil nueveciento sesenta y cinco, se convertío en un acontecimiento internacional, puesto que el gobierno y los medios Brasileños lo promocionaron como la prueba y una aprobación resonante a la vez, de la muy famosa democracia racial Brasileña -- de hecho, Bill Murray sostuvo tan recentamente como mil nueveciento noventa y cuatro que 'casi sin ayuda, Pelé acabó con el racismo que permanecía entre las autoridades Brasileños de fútbol' (Murray, 1994: 135). A pesar de su ascenso vertiginosa a la riqueza y la aclamación de todo el mundo, Pelé siguíosiendo un hombre afable y humilde, un modelo perfecto por los jovenes negros (y todos) Brasileños y, mas importante, quizás, un simbolo muy poderoso para ellos y para todo el mundo, de que la meritocracía atletica de Brasil era sana y funcionaba.

Pero estás representacionés de Pelé, y el entusiasmo con que aprovechaban en Inglaterra revalan mucho mas de las condiciones sociales de Inglaterra, su fútbol, y sus defectos notados en los mil nueveciento cincuentas y sesentas, que el estado verdadero de deporte y la sociedad en Brasil. Antes de la recuperación y el aumento fenomenal de la popularidad de fútbol inglés en los mil nueveciento noventas, el periodo ultimo de sostenido crecimiento en la popularidad público de juego fue entre mil nueveciento cuarenta y cinco y cuarenta y nueve. Como, observa James Walvin: 'Es facil de ver por que el juego parecía tan attractivo ... como la nación hizo todo lo posible para no dejarse imprezionar la austeridad y el monotonia de la guerra y a volver a los placeres y los pasatiempos de tiempos mas pacificos' (Walvin, 1986: 12). En la temporada de fútbol mil nueveciento cuarenta y ocho/cuarenta y nueve, mas de cuarenta y nueve millónes personas pasaron por los molinetes (tourniquetes) para ver los partidos de la primera división. Pero, de este punto los numeros de espectadores disminuíeron constantamente hasta la temporada de mil nueveciento sesenta/sesenta y uno cuando el numero de los espectadores disminío a menos de veinte nueve millónes, una baja de mas de treinta por ciento en poco mas de un decenio. Walvin sostiene que estes numeros declinantes manifestaron 'un cambio en los pasatiempos del publico' (Walvin, 1986: 12).

Sin embargo, la popularidad declinante de fútbol en los mil nueveciento cincuentas y sesentas no se pueden explicar sólo por los factores exteriores del juego. El producto mismo, su dirección, administración, y el contexto, fisico y social donde se divertía e se resistía, todos contribuíeron a la fortuna decadente del fútbol inglés. La mayoria de las associaciónes inglesas de fútbol, sus estructuras de dirección, plantas y bienesraices, fueron fundados entre mil ochociento ochenta y mil nueveciento catorce. Las otras instituciónes sociales principales que fueron fundadas al mismo tiempo, las industrias, las iglesias, los cines, las viviendas publicas y privadas, todos aguantaran los cambios masivos durante la primera mitad del siglo veinte: para los mil nueveciento cincuentas las associónes de fútbol profesional inglés apenas habían cambiado de las epócas Victorianas e Eduardianas. Pero no solo los campos con su saneamiento medieval y los edificios peligrosos que se atascaron en el siglo diecinueve; el enfoque de los empleadores a las relaciones profesionales y las condiciones de trabajo de sus empleados tambien eran propios del pasado. 'En ninguna parte de la vida profesional moderno, hasta el fin del siglo diecinueve', sostuvó Steve Redhead, 'ha habido mas paternalismo sostenido que en la empresa de fútbol' (Redhead, 1987: 64).

En una época cuando 'las rupturas de la guerra han fortalecido la solidaridad y la consciencia de la clase obrera', y trajeron mejoras significativos en su 'posición social y su poder de negociación', los salarios y las condiciónes de los jugadores de fútbol profesionales, a pesar de la popularidad del juego, parecían mezquinos y explotadores (Marwick, 1990: 38). Las condiciónes parecían haber empeorado desde el decenio anterior cuando Jimmy Guthrie, el secretario general de la unión de las jugadores de fútbol profesional (PFU) acuño el termino 'esclavo de soccer' para describir la situación sin poder de los jugadores. Esta situación sin poder sacrilazaba en los dos principios fundamentales del sistema emplea, 'la retención y la transferencia', y el salarío maximo. Por estos principios, los empleadores impusíeron su autoridad sobre los jugadores, y fortalecíeron el estatus de los jugadores como recursos explotables y renovables. Pero este trato de los jugadores tuvó efectos profundo en el campo. Como la initiativa entre los jugadores era no deseada y molesta fuera del campo, así el talento y el arte se resentíeron en el campo de juego, y fueron excluidos del juego inglés, se sustituyeron por las virtudes del trabajo en equipo, y la obediencía estratégica. En el campo de juego este oposición entre inconformistas talentosos y maniquíes obedientes encarnaba, en las palabras de Julie Burchill, en el tensión entre 'los artistas' y 'los artesanos' -- la decadencia del juego local, sostuvó, se medía en la expulsión del primero y el creciente dominion de los ultimos. Si la democracía del juego Brasileño sostuvó su popularidad y le dío estilo y brío, así no es dificil a seguir una relación directa entre el paternalismo de la dirreción del fútbol y los empleadores en Inglaterra y el juego pesado en el campo – si se trata los jugadores como esclavos, jugarán como esclavos.

Y aquí fue la problema con la reputación de fútbol en Inglaterra. Con su emfasis en deberes antes que el placer, y el bien colectivo que esta debería avertraido pero nunca trajó, el fútbol en los mil nueveciento cincuentas era demasiado como la vida normal, un recuerdo deprimente de las realidades desagredables de las politicas de clase en Inglaterra. La segunda guerra mundial hubiese 'derribado las barreras entre las clases' pero, la experiencia particular confirmó los informes estatisticas y sociales que revelaron que a pesar de los sacrificios de la guerra, los apuros comunes de las austeridad y la abundancia creciente de la posguerra, la estructura fundamental del sistema de clases, y con el, las desventajas de la vida de la clase obrera, quedaron igual (Marwick, 1990: 38). Y en ninguna parte era la persistencia de estas desigualdades estructurales mas claro que en las terraplénes y las tribunas y en los campos de la liga de fútbol de la nación. Mientras se evitaba la hipotermia e se eludía la lluvia, el espectador en los terraplénes, muchas veces tenía un panorama mejor de las clases medias, sentadas en una relativa comodidad en las tribunas arriba y alrededor de el, que el que tenía del juego en el campo donde los jugadores intentaban a realizar las ordenes de sus empleadores, sentados en el palco de los directores. Por lo tanto, como dice James Walvin: 'Fútbol, evidentamente, era politico en el sentido mas amplio' (Walvin, 1986: 109). Este explica por que el juego adoptaba entusiasticamente en las escuelas en los primeros decenios del siglo veinte en Inglaterra. El juego 'aseguró, entre las generaciones sucesivas de los jovenes de la clase obrera un aceptación de las codigos de la conducta' que impusíeron 'la disciplina requerida de los obreros' (Walvin, 1986: 110). Así que, se puede relacionar la popularidad declinante del fútbol inglés en los mil nueveciento cincuentas con un reconocimiento creciente de la condición de fútbol como un simbolo de la desmoralizacion y el fracaso de la clase obrera a realizar algunos mejoramientos en su posición social, a pesar de todos los sacrificios de la segunda guerra mundial. En una época cuando las oportunidades nuevas educativas y la abundancia nueva empujaban las barreras entre las clases, fútbol era un recuerdo y un teatro a la vez de la desigualidad de las clases.

Era en este contexto que Pelé, y el fútbol Brasileño mas generalmente, asumíeron una importancia en los deportes y la sociedad inglésa de los mil nueveciento cincuentas y sesentas. Cuando jugadores negros en Inglaterra eran, en las palabras de Walvin, 'las vistas raras y exóticas' en los campos de fútbol de los ingléses, y cuando aparecíeron, como los blancos de los insultos racistas continuas, el éxito de Pelé, su riqueza y su reputación del mundo constituíeron una condena elocuente contra los desigualidades de las clases y las razas, y contra la arrogancia Victoriana que frustraban el desarrollo del juego y la sociedad de las ingléses.

Estas representaciones de Pelé y del fútbol Brasileño podrían parecer (y en unos respetos fundamentales lo eran) fantasticos e ingenuos. Pero es muy importante que se reconozca que los precisiónes objetivas de estas representaciones son menos importante que su función. En mil cincociento diez y seis cuando Sir Thomas More escribío una relación de una republica ideal fuera de la costa del mundo nuevo, su Utopia no tuvó la intención de ofrecer un retrato objetivo de una sociedad verdadera. Utopia (1516) era un medio para que More pudiera criticar los defectos de su propia sociedad. Por eso, More inventó la utopia que las fallas que su propia sociedad demandaban. Del mismo modo, en los mil nueveciento cincuentas y sesentas el fútbol inglés, a traves de los medios y de los fanaticos, inventaron el Pelé y el Brasil que necesitaban para criticar las debilidades de su juego y los prejuicios de las clases y las razas que prejudicaron su desarrollo e impudíeron un mas amplio desarrollo social. Las representaciónes inglés de Pelé y fútbol Brasileño forma parte de una larga tradición de respuestas europeas al mundo nuevo, sobre todo para solucionar las problemas del mundo viejo y para facilitar su continua redescubrimento y renovación. Pelé y el fútbol Brasileño, por eso, encarnaron una protesta sorda contra las limitaciones sufocante de la sociedad de Inglaterra en los mil nueveciento cincuentas y de la primera parte de los sesentas. Si en los Estados Unidos Jack Kerouac protestó contra las ortodoxias de la misma época caminando, bebiendo y escribiendo, parecía que los ingléses hicieron su protesta contra el ritmo lente del cambio de parandose al lluvia en el fútbol y soñando de Pelé.

 

 

Bibliografía:

 

 

Clarke, Peter (1996) Hope and Glory: Britain 1900-1990 (London: Penguin).

Levine, Robert (1980) "The Burden of Success: Futebol and Brazilian Society through the 1970s", Journal of Popular Culture, Vol XIII No. 3 (Winter 1980) 453-464.

Marwick, Arthur (1990) British Society Since 1945, second edition (London: Penguin).

Mason, Tony (1995) Passion of the people?: Football in South America (London: Verso).

More, Thomas (1961) [1516] Utopia (Harmondsworth: Penguin).

Murray, Bill (1994) Football: A History of the World Game (London: Scolar Press).

Murray, Bill (1996) The World’s Game (Chicago: University of Illinois Press).

Redhead, Steve (1987) Sing When Tou’re Winning: The Last Football Book (London: Pluto Press).

Walvin, James (1986) Football and the Decline of Britain. London: Macmillan.